5.11.06

LA "PANCHOTóN" ES TUYA, NADIE PUEDE FALTAR



El alcalde Francisco de La Maza hizo carrera política en base a ideas excéntricas que, a primera vista, parecían geniales, pero que a poco andar se desinflaban. Dicen que incluso le inoculó a Joaquín Lavín ese estilo. Él habría sido el verdadero ideólogo tras iniciativas como:

a) Descontaminar Las Condes rociando el cielo con agua desde un avión fumigador. (Debo confesar que ese día salí a la calle y me puse bajo la avioneta con los brazos abiertos y las palmas hacia el cielo. Mi desilusión fue sólo comparable a la que me provocó el Cometa Halley. Comencé a saltar de rabia y casi fui reclutado por unos Krishna que pensaron que yo le oraba a alguien allá arriba en un extraño ritual.)

b) Los botones de pánico (¿existen todavía?).

c) Etc., etc.... (Para qué latearlos, ya saben a lo que me refiero).

El tema es que De La Maza esta vez fue demasiado lejos.

Reconozco que no me da el coeficiente intelectual para comprender qué pensó que iba a lograr De La Maza con su propuesta de hacer una suerte de "Teletón chica" en Las Condes.

¿Creyó que los chilenos íbamos de pronto a darnos cuenta de que él da más garantías que Don Francisco?

¿Que tiene más carisma?

¿Que tiene la misma capacidad de convocatoria?

¿Creyó que le ganaría un plebiscito a Don Francisco?

Es más. ¿Quién conoce a De La Maza?

Intenté explicarle la polémica a un señor que conocí en el centro el otro día. Venía llegando del sur y quería entender por qué todo el mundo hablaba de una polémica con la Teletón y Don Francisco. Le conté más o menos el tema y le señalé que De La Maza había iniciado todo.

"¿Cuánto se llama?", me preguntó. "De La Maza", repetí, en tono neutro.

"¿Cómo que De La Maza? De La Mansa cagaíta que se mandó será...", remató por último.

Hablemos claro: Pancho, es cierto que te llamas Francisco. Pero tú eres Pancho no más. "Don" Francisco hay uno solo. Y quitarle aunque sea un trocito pequeño de la Teletón no será tan fácil. Forget it.

Por ahora yo propongo una "Panchotón". Una cruzada nacional, quizás no 27 horas de amor, pero quizás una media horita de solidaridad y compasión en la que juntaremos dinero para financiarle la millonaria asesoría de imagen que necesitará Pancho de La Maza después de este último numerito.

Ya conseguí una cotización de una prestigiosa empresa especialista en publicidad, comunicaciones y campañas masivas. "Publicam" se llama. La atención no es muy buena, porque cuesta mucho ubicar a sus funcionarios, pero al menos es económica. Y tiene un gran currículum: trabajó para Girardi, Piñera, Lily Pérez y para el Gobierno.

Creo que con la ayuda de la gente, con ese granito de arena solidario y con la siempre gentil atención profesional de Publicam, lograremos poner de pie la esperanza. Pancho, quien después de este incidente estaba condenado a abandonar la cosa pública (o quizás optar por el autoexilio), podrá rehabilitarse y seguir teniendo una existencia política digna.

Pancho, "Lograremos el Milagro", y será "El Milagro de Todos", porque "Nadie Puede Faltar". "Gracias a Usted", "Nuestra Gran Obra" en auxilio de Pancho será "Otro Paso Adelante". Será "El Compromiso de Chile". Porque "La Panchotón es Tuya".



2.11.06

27.10.06

CARTA DE UN CARTERO



Estimado Don Jorge:

Agradezco su tribuna y con el fin de aprovechar el espacio, parto con franqueza: he botado cartas en el camino, no muchas, pero se me han ido quedando por calles y avenidas, entre las casas y edificios de Chile.

Lo reconozco, pero antes de enjuiciarme, deje que le explique. No sé qué habría hecho usted o cualquier persona en mi caso. Le voy a contar lo que yo hice.

Ingresé al servicio en septiembre de 1988 y a fines de ese mes partí a un recorrido por La Victoria, Lo Espejo y La Legua. La alforja iba más pesada que nunca. Correspondencia personal poca; la mayoría de las cartas eran propaganda por el "Sí" del plebiscito. Ahora tengo 41 y todavía estoy muy joven para irme finado. En ese tiempo tenía 24. ¿Qué habría hecho usted?

Voy a saltar hasta julio de 1997. Tiempo lluvioso. Mi destino: Puente Alto. Específicamente la Villa El Volcán, San José I y II. El reparto consistía en cuentas de luz, gas y teléfono para los habitantes de la Villa. ¿Va entendiendo la película? ¿Le digo el título? Casas Copeva. Ni Bob Esponja habría aguantado vivir en esas condiciones. Me acuerdo que en un departamento del primer piso toqué el timbre y se me fue el dedo en banda, pasé con timbre y todo para adentro. Figúrese el frío humor de esa gente. ¿Les habría entregado las cuentas de las contribuciones o las del agua? No tuve corazón.

Entre octubre y noviembre del 2005 estuve en varias partes. Después de años de lucha sindical, conseguimos que la empresa nos proporcionara un spray bloqueador solar, para protegernos en las largas caminatas. En La Dehesa, un rottweiler me tenía loco, pero con el bloqueador lo mantenía a raya: lo rociaba y se achunchaba.

Después a San Bernardo, Curicó y Cañete. Se me estaba haciendo muy pesado, porque de nuevo era época de elecciones, así que me deshice de la propaganda electoral de tres candidatos: Edgardo Riveros de la DC, Aníbal Pérez del PPD y Carlos Bombal de la UDI. No creo que les haya afectado.

En julio del presente año llegué a Talca. Carta de Francia para varios vecinos de la cuadra y la misma persona en el remitente: Madame Gilbertte van Erpe. Venía una abierta, la abrí, leí y cerré. Era de Madame Gil que les cobraba la última cuota a los estafados de los quesitos. ¿Y yo iba a ser el gil que les iba a pasar la cuenta? Jamás.

Volví a Santiago hace unas semanas, de nuevo a La Dehesa y salió un perro blanco de una casa. No le hice caso, le di la espalda y me lanza dos tarascones por detrás. Fueron a la mala y resulta que me quieren acusar de maltrato de animales. Imagínese, si el que está acostado de guata soy yo.

Lo bueno es que he tenido tiempo de escribir, porque en mi posición no puedo ver tele y quise enviar esta carta abierta para que los chilenos nos conozcan mejor.

¿Qué puedo decir? Dejé de repartir lo que le podía causar daño a la gente y con la propaganda electoral no tengo excusas, aunque fui justo, políticamente hablando.

¿En qué me equivoqué? En la calidad del bloqueador solar y la forma en que afectaba la piel y pigmentación de los rottweiler: nunca imaginé uno blanco.

Gracias por la comprensión.

Un cartero de Chile

20.10.06

¿ CóMO EVITAR LOS DUTY FREE ?


La rutina es siempre la misma. Te metes la mano a los bolsillos y te das cuenta de que sobran billetes y monedas. Es entonces cuando asalta la pregunta que desata la tan breve como intensa compulsión. ¿Qué diablos hago con esto?, dices, mientras miras dólares o euros. ¡Como si dólares y euros fueran papeles arrugados, simple basura que es necesario eliminar!

Es entonces, lo sabes, cuando comienzas a gastar. A comprar como si acabaras de llegar al mall perfecto. No me digan que no. Uno en un duty free se transforma en otra persona: un sofisticado consumidor que de un segundo a otro (vaya uno a saber por qué) necesita cigarros Montecristo, zapatos GeoX o whisky Glenmorangie. Das dos, tres pasos, de pronto te ves en un espejo y sientes que necesitas un bronceador mucho más potente, nuevos lentes para el sol. Nunca comes turrón, pero justo ahí te da por comer turrón. En casa con suerte comes paté La Preferida, pero de un segundo a otro te da con llevar paté al oporto.

Es que en los duty free, inevitablemente, terminas comportándote como si fueras jefe de adquisiciones del Ejército.

¿Necesitas lápices? Una caja de lápices.

¿Calzoncillos? Una caja de calzoncillos.

¿Y después qué?

Ni siquiera has terminado de desempacar cuando te das cuenta de que necesitarías el doble de amigos para acabar con la botella de Glenfiddich que compraste en el último viaje a Cancún. O que el cajón del escritorio está repleto de puros y puritos para los cuales necesitarías un par extra de pulmones.

Siempre me lo termino preguntando: ¿cómo diablos evitar los duty free? Claro que para qué también.

La única gente verdaderamente sofisticada que conozco es aquella que tiene mucho duty free en el cuerpo. No me digan que no: la gente viajada no es mejor ni peor, pero huele distinto. Vas, por ejemplo, a un viaje de negocios. Estás fuera tres, cuatro días. La agenda no te permitió hacer nada. Regresas. Aeropuerto de Santiago, aún duermes. Entonces viene el caldo de cabeza: ¡chuta, no le compré nada a mi mujer! Ah, bueno, no importa: para eso está Aldeasa y la súperhipermega tarjeta de crédito con puntos acumulables: mientras más compras, más viajas.

Son pocos los lugares donde puedes darte cuenta de si amas o no a alguien: los duty free lideran la lista.

¿Puedes recordarlo?

Una alarma suena en tu interior. Pero no le haces caso. Y, pese a que hueles el peligro, cinco segundos después estás comprando Amor, Amor de Cacharel. Total la gorda lo va a querer igual para la Pascua y aquí está más barato, piensas. Pero, está claro, ya sea que vienes llegando o te vas yendo, siempre estás medio dormido. No eres tú, es alguien, un ente con jetlag, pero igual dices: bueno, ya que estoy aquí, este otro perfume para la mamá, un cartón de cigarros para el primo, chocolates para la nana.

¿Qué hacer? ¿Qué no hacer?

Una querida amiga, muy viajada, tenía la siguiente costumbre: antes de viajar iba a Patronato o a algún supermercado y compraba todos los regalos antes de partir al aeropuerto. Podríamos decir que mi amiga se apertrechaba y bajo la cama acumulaba juguetes, licores, cremas, perfumes. Luego (fui testigo) pasaba como una asceta ante el duty free más seductor. Y después engañaba a todo el mundo obsequiándoles las cosas que había comprado en Santiago: todo más barato y, mejor aún, más racional.

Pese a que los duty free son todos iguales, en este mundo globalizado son lo único verdaderamente "internacional" que va quedando.

Crees que ahorras, pero no: sólo gastas.

Quieres deshacerte de las últimas monedas, pero vaya que suman los últimos peniques.

Pero están ahí: pulcros, bien iluminados, atrayentes, seductores. Igual no es menor que, a menos que quieras una polera Lacoste de quinientos dólares, en realidad no hay mucho que comprar.

¿Pero qué? ¿Qué hacer?

¿Cruzar Policía Internacional lo más cerca posible de la hora del embarque?

¿Dormirse antes de que pase la aeromoza?

¿Dejar de viajar?

A propósito: ¿vieron lo barato que están los relojes en el aeropuerto de Santiago?

6.10.06

CIRCO TIMOTEO: LOCAS POR EL BAILE


Años que no iba al circo. Y de pronto ahí estaba, a las nueve y media de la noche, en la nueva carpa que tiene Timoteo en Santa Rosa.

Unos minutos después, un formal animador - con brushing y chaqueta reflectante- daba inicio al show más demente y divertido que haya visto en años. Quienes conozcan el Circo Show Music Hall Timoteo sabrán de qué estoy hablando.

El show es simple: un cómico humorista (Timoteo), dos payasos, dos rubias bailarinas que parecen sacadas de un cómic, un niño que sube y baja cortinas reflectantes que están a punto de desarmarse, eso amén del espectáculo central - único en el mundo- a cargo de un ramillete de transformistas que, más allá del show drag, tipo "Priscilla, la reina del desierto", ofrecen gráciles rutinas gobernadas por un humor grotesco y divertido.

Era viernes y la función estaba a tablero vuelto con un variopinto público que incluía a niños y abuelitas de las comunas más humildes de la capital, aunque también gente bien; eso a juzgar por la abundancia de lujosos autos que se veían. Una cosa es cierta: en los ya más de 35 años de vida que tiene Timoteo, el circo se ha transformado en una leyenda que todos quieren conocer.

Veamos. Apagadas las luces, al ritmo de un hit de la fiebre de la era disco, los artistas salen a escena. Luego el destartalado escenario queda a cargo de una pareja de payasos bisexuales, que desarrollan una graciosa rutina. Enseguida hay un show de malabarismo, no muy distinto al que se podría ver en cualquier esquina de Santiago; claro que eso es sólo el intermedio para que acto seguido Judith emule a Liza Minelli. Y luego uno ríe con las gracias del mismísimo Timoteo, un señor, que por lo bajo debe tener sesenta años y que es el propietario del circo junto a René. Finalmente, todo es coronado con las gracias de un elefante rosado de al menos 120 kilos de peso, un sudado gordo transformista que termina siendo un atlético gimnasta.



El intermedio. Ahí está Gonzalo Cáceres, el real, quien trabaja todas las noches en Timoteo presentando la segunda parte del show: la rutina de transformistas. Me dice que varias veces los han tratado de invitar al extranjero, pero no han querido y que pronto "Wild On" los vendrá a grabar. Fin del intermedio.

Gonzalo Cáceres, con su largo abrigo, presenta a la Loca de la cartera; un transformista que agarra a carterazos a quien tenga ahí enfrente. Finalmente es el turno de Alexandra; la encargada de poner la nota de emoción a la noche. Eso porque luego de cantar, se saca la peluca mientras explica que un buen día su familia, que hasta entonces no sabía lo que él hacía, fue al circo a ver el show y que cuando descubrieron su talento, le dieron la bendición para que se consolidara como artista. Quién sabe.

Los circos van. Los circos vienen. De pronto están ahí. Después ya no. Puede, incluso, que asistas a una función pero, como todo es tan extraño, tal vez después no estés tan seguro de que fuiste.

No pocas desgracias, de hecho, han teñido de sangre el destino del Gran Circo Show Music Hall. Fue aquí, por cierto, donde murió Guadalupe del Carmen, la reina de las rancheras; una de las grandes artistas populares que hemos tenido en Chile. También, en pleno show, falleció Lala, delicada artista del trapecio que estrelló su cráneo contra el piso. Incluso, hace unos meses, un transformista murió en pleno show.

Curioso: hay espectáculos que no necesitan avisos ni publicidad para existir. Simplemente están ahí. La gente los conoce. Y el público va: espontáneamente, como si se tratara de una religión no declarada. A mí al menos me pasa eso. Probablemente nunca iré de nuevo, pero rayos que creo en Timoteo: un circo bizarro, loco, chistoso, esquizofrénico, simple y popular.

Quién sabe. Tal vez a ustedes también les guste: ya se fue septiembre. Pero tienen todo octubre para probar. Y basta con una noche.



2.10.06

VOLAR

Image

"Los ángeles pueden volar -escribió alguna vez Chesterton- porque se toman a sí mismos a la ligera".

Eso es humor puro. Del bueno. De ese que sí te hace volar. Volar despierto. Volar soñando.

Yo sueño mucho que vuelo.
Y debe haber varias explicaciones e interpretaciones a estos sueños.

¿Es que hay otra manera de soñar?

Y mientras trabajo a esta hora de locos, y ya ni veo, trato de escuchar el buen consejo de esos ángeles, no tomarse tan en serio.

Y volar.



29.9.06

VIEJOS AMIGOS


Reviso mi antigua agenda telefónica, de papel, donde están escritos los números de los amigos y los conocidos y los familiares, y me quedo pegado en el viejo tema de la amistad.

¿Con quiénes de mis amigos me estoy viendo a menudo?

¿A cuáles no necesito ver con frecuencia y seguir de todas formas conectado?

¿Quiénes se van difuminando en el camino, convirtiéndose más que en amigos en viejos conocidos con los cuales vamos teniendo menos de qué conversar?

¿Cuántos de ellos entrarán en la categoría de inolvidables y tendrán derecho a una manilla en el ataúd el día en que la Pelada nos convoque?

Uno podría formular cincuenta preguntas respecto de los amigos que ha tenido en la vida; de las vueltas de tuerca, los desencuentros y los distintos ánimos con que vamos enfrentando las nuevas etapas del camino, y aún así quedaría mucho por dilucidar.

¿Cuál es la medida justa para poder afirmar que uno es amigo de otro y no sufrir la decepción cuando esperamos de ellos una dosis de cariño superior a la recibida?

¿Es gratuita la amistad, o es en un porcentaje casi absoluto voluntad, tiempo y dedicación?

¿Podemos aspirar a algo más que a amistades que van y vienen según el viento que vaya soplando y el puerto al cual nos vamos arrimando?

Conozco gente que viene de vuelta en el tema, que no parece dispuesta a escribir en su agenda nuevos nombres porque no aspira a encontrarse con nadie que lo modifique, pero aún así la vida probablemente se ocupe de sorprendernos y nos alargue una lienza cuando menos la esperamos.

No hace demasiado tiempo, tomé café con una estudiante de periodismo a la que conocí el año pasado. Apenas la he visto dos veces, pero puedo decir que la estimo, y que no me da lo mismo qué le suceda en la vida.

No somos amigos, pero vaya uno a saber si eso no ocurrirá nunca. Somos, sí, cómplices en nuestra afición por los viejos. Y las amistades fraguan entre otras cosas cuando la complicidad se instala en la mesa.

Días después de esa mañana en que tomamos café, ella me hizo llegar un e-mail en donde explicaba su gusto por los viejos en medio de una cultura que los desprecia y los desecha:

"Pasé la infancia rodeada de ellos. Mi abuelo me llevaba a ver los trenes, mi abuela plantaba frutillas en pequeñas macetas que siempre eran para mí, una tía bisabuela se daba el trabajo de pasarme las uvas peladas. Los viejos son sobrevivientes de la vida. No se rindieron y siguieron adelante pese a los terremotos, los cataclismos y los naufragios. Los viejos saben mejor que nadie que nada es eterno".

Entre los viejos conocidos de mi amiga, que se llama Ximena, había en Viña del Mar un viejo escritor, un viejo poeta, Luis Fuentealba, autor del poema El caballo rojo. Ximena lo había conocido en la calle Valparaíso mirando las palomas. Alto, feo, solo y flaco. Así se describía él mismo. Instalado junto a ella en su departamento de un ambiente en la población Las Siete Hermanas, Fuentealba dejaba de ser un viejo taciturno para convertirse en un mago que iba sacando de pequeñas cajas un montón de recortes, fotos y libros:

"Viejos libros bautizados con vino tinto, fotografías en blanco y negro junto a Jorge Teillier, Braulio Arenas y Teófilo Cid. Ahí estaba él: el más alto, el más flaco, autor del poema El caballo rojo por el que lo conocían los parroquianos del bar Moneda de Oro".

El viejo Fuentealba dejó su vida en un poema inencontrable, en las cañas compartidas con los amigos del bar y en una caja llena de recuerdos.

Los amigos, mis amigos, cómplices irreemplazables, ¿quedarán en el medio de la nada, sostenidos en una palabra o dentro de una fotografía?

22.9.06

LA DIABLADA DE CHAVEZ



Temo por Chávez.

Me da miedo que un día pase algo que lo borre de pronto.

Una luz cegadora.

Un disparo de nieve.

O capaz que me lleve la muerte. Y no pueda verlo tanto. No pueda verlo siempre. En todos los segundos y en todas las visones.

¿Quieren que les diga algo?

Ojalá a Chávez no se le acabe nunca la mirada constante, ni la palabra precisa ni la sonrisa perfecta.

Chávez es lo más grande.

Colecciono sus discursos. De ese gran sitio de internet que se llama YouTube he descargado sus videos. Hasta tengo un amigo venezolano que me graba sus programas de radio. Hay párrafos enteros de sus intervenciones que he memorizado.

Para qué hablar de las fotos. Las tengo todas. Con Saddam, con el líder iraní de cuyo nombre no quiero acordarme (la verdad es que no sé cómo se escribe), con el coreano del norte que ofrece bombas atómicas a Occidente, con Fidel en su lecho de enfermo.

Es más, hace algunos meses creé el primer "Fans club chavista de Chile". Yo y los otros socios fundadores sólo aspiramos a que en el próximo avión de la "Operación Milagros" nos embarquen para conocer a nuestro ídolo.

Una de nuestras primeras acciones públicas es recolectar firmas. Ya llevamos algunas miles. La idea es traer a Hugo a Chile. También tuvimos reuniones en Televisión Nacional y el Canal 13. Nos están debiendo otra cita con la alcaldesa de Viña y todos los concejales.

La fecha óptima para la visita es obvia: febrero de 2007. ¿Ya adivinaron?

Tan-tarán-tarán... Viña es un festival, música junto al mar, lara, lara, lara, lara...

Exacto, nuestro objetivo es traer a Hugo como el número estelar del próximo certamen viñamarino. Ya es hora de recuperar el nivel de artistas internacionales que alguna vez tuvo la fiesta de la cultura popular más importante de Chile.

No. No estoy siendo irónico. Por favor, ¿hace cuánto tiempo que me conocen?

Todo lo que he dicho de Hugo es cierto. Para mí, Chávez es el más grande humorista que ha producido nuestra América morena. Creo que como político no entrará a la historia... ¡pero como humorista...!

Sí, tengo claro que quizás nuestro medio aún no está preparado para un número como el que presentaría Hugo en Viña y que quizás nuestra televisión aún es muy conservadora y cavernaria. No sería raro que lo censuraran.

Pero no se inquieten, tengo un plan "B". El propio Hugo, tan genial como siempre, me dio la idea. Cuando se puso a hablar del diablo esta semana en Nueva York se me encendió la bombilla. "Si no es febrero, será julio", pensé: "La fiesta de la Tirana". ¿Se imaginan la cantidad de fieles que congregaríamos?

Grande Chávez, ¿qué sería de los noticiarios sin ti? Una lata.

TOBY CRESSWELL ELIGE (O cómo diablos hacer un playlist y dónde escucharlo)


Hace unos días intenté comprar un MP3 Iriver h10, con audífonos Sennheiser PX100, pero fue imposible. Y, ya cansado de ir de una tienda a otra, finalmente opté por un IPod negro, tan delgado como mi billetera. Y mi conciencia. Cada vez más oscura y flaca. Too light. Too slim.

¿Muy tarde?

Sin duda. Siempre llego tarde a todo. Y ésta, seguro, no será la última vez.

Es el síndrome del "¿Qué diablos es lo que hay que tener?" Cosa que en el universo de la música no tiene UNA respuesta. Más cuando sabes que, esta Navidad, Microsoft atacará con su hiperdestructivo Zune. Y, aún peor, ya está aquí el sorprendente MG-1000 con WiFi integrado; uns verdadera joyita que, tal como ocurre entre delfines, permite intercambiar música con los amigos sin pasar por el computador: on, briiippp, briiippp, end. Wow.

Seré sincero. Nunca he comprado la onda IPod. Nunca he creído en el cool & fresh. Y mucho menos en que haya que tener ruedita clic & touch para estar en la onda. En el fondo es una estupidez: tanto como ir al Liguria para sentirte bohemio. Cuento aparte es que la tecnología ahora sí que nos ha superado. Y así las cosas ¿qué importa qué MP3 tienes si no sabes qué es comprimir en Vorbis, usar Overnet o saltarse los discos con DRM?

El cuento es simple. Un amigo me dijo que me dejara de tonteras y que me comprara un IPod. "¿Qué hay de malo?", dijo. "Da lo mismo el MP3. Lo que vale son las canciones que tienes en él".

En resumen, no sólo salí de la tienda con el maldito IPod, sino que, además, poco después me hice del best-seller musical del año: 1001 canciones. Los grandes temas de todos los tiempos, secretos e historias detrás de ellos. Un gigantesco mamotreto editado por Toby Cresweel, un periodista australiano que llegó a la conclusión (sincronía) de que da lo mismo qué MP3 tienes. Lo que vale es qué pones en él.

Cresweel, otro del club yo-también-tengo-un-IPod mira-toda-la-onda-que-tengo, dice que los herederos de Jobs hicieron del álbum una redundancia. Y, por lo mismo, se embarcó en la titánica tarea de repasar cincuenta años de música, editando tras ello una gruesa enciclopedia, repleta de anécdotas, en la que se supone está "todo lo que hay que tener": el playlist ideal. Una versión extendida de los clásicos 5 mejores de Nick Hornby en "Alta Fidelidad". Por lo mismo, ahí está desde "Blowing in the wind", de Bob Dylan hasta, no sé, "Highway to hell" de AC/DC. Sin olvidar "Rocket 88", de Ike Turned, según Cresweel el tema que inicia el uso de la distorsión en el rock.

¿Será?

Fácil es dudar de Cresweel, más cuando te enteras que, el grupo que más canciones aporta al experimento son los Beatles, con treinta temas. Bastante lejos de Presley que sólo pone diez. Mmm.

Rayos. Primer dolor de cabeza: elegir el MP3, después la carcasa de goma, luego el cable para el amplificador y finalmente la banda para ponértelo en el brazo e ir por la ciudad con tu musica favorita.

Segundo dolor de cabeza: qué va y qué no. ¿Todo el pasado? ¿O el futuro? ¿Lo que ya escuchaste? ¿O lo que aún no conoces? Cresweel, obviamente, opta por lo primero:

"una canción - dice él- es un punto en la historia que se va con el viento".

¿Qué haré yo? ¿Lo primero? ¿Lo segundo? ¿Un mix? Ni idea.

Sé que es raro decirlo. Soy un abuelo y me he quedado en el tiempo. Pero - no es menor- mi IPod aún está virgen y ya es tiempo de comenzar. A mí también me caben 1001 canciones, pese a que ni siquiera sé cuál es la número 1. O tal vez sí: "Gracias a la vida", de Violeta Parra.

¿Muy mamón? Qué va. Es, al menos, la mejor canción chilena de toda la historia.

Toby Cresweel elige. Chile elige. Yo elijo.

¿Qué eliges tú?

16.9.06

NUNCA MAS



Más que "pasar agosto", lo que a mí verdaderamente me importa es "pasar septiembre".

En serio.Porque septiembre es un mes muy extraño en Chile. En estos 30 días cualquier cosa puede ocurrir.

En septiembre Chile dejó de ser una colonia y buscó la independencia.

En septiembre Chile eligió tener un régimen marxista.

En septiembre Chile quedó bajo el mando de un régimen militar.

Así es septiembre, tiqui, tiqui, ti.

Pero este septiembre, sí, ayayái, ha sido especialmente curioso. Y sobre todo esta semana.Yo nunca había visto algo igual, pero el viernes, en plena ruta 5, aterrizó un avión de la FACh. Insólito. De película. Seguro que pasará a la historia como una de las anécdotas inolvidables.

El domingo pasado, un grupo de encapuchados fue a La Moneda a protestar porque hace 33 años bombardearon e incendiaron ese palacio presidencial. Entonces, para repudiar aquello... intentaron incendiar de nuevo La Moneda.

La historia es cíclica, qué duda cabe, como diría Lagos "el bueno".

Todos los años subía la carne para el "dieciocho" (igual que los pescados y mariscos en Semana Santa) y sin embargo ahora casi todos los supermercados la bajaron en 20 o 30%. Cuando me enteré de eso corrí a mirar mi Biblia. En alguna parte del Apocalipsis creo haber leído que rarezas como esa son un signo del fin de los tiempos.

Y por si todo eso fuera poco, Joaquín Lavín se mandó esta semana la siguiente frase, que la transcribo íntegra para que la puedan degustar una vez más:

"Las personas que adherimos al gobierno militar también tenemos que decir que tuvimos anteojeras ideológicas y que no vimos, o no creímos, muchas de las cosas que nuestro Chile estaba viendo o estaba viviendo en ese momento. Y, en ese sentido, tenemos que hacer también nuestro nunca más".

Entre otras cosas, la nostálgica reflexión de Lavín me recordó que septiembre es, también, el mes de los "nunca más". Cuánto político, cuánto uniformado converso y cuánto analista de actualidad ha utilizado la frase para marcar la agenda política.Una lata.

Los primeros "nunca más" me parecieron verdaderamente noticiosos. Pero estos últimos...Francamente dan ganas de proponerles a los personajes públicos que "nunca más digan nunca más". La frase ya perdió todo sentido.O casi.

Hay un "nunca más" que sigue siendo válido. El "nunca más" que, a modo de promesa, proclaman millones de chilenos cada año justo después de fiestas patrias.En mi caso, la letanía dice más o menos así:

"nunca más" mezclo chicha con otros tragos u otros tragos entre sí, "nunca más" como empanada en la noche, "nunca más" salgo a elevar volantines con poco viento, "nunca más" hago el asado familiar en mi casa...

Como ven, tanto para los chilenos comunes y corrientes como para los famosos, septiembre siempre deja resaca.

26.8.06

CAMILO, EL REY DE LOS... ¿CAZAVAMPIROS?



Confieso que me causó envidia el delincuente que irrumpió en camioneta, haciendo estallar mamparas y ventanales, por los pasillos de un mall. Apuesto a que se sintió Tom Cruise o Bruce Willis por un par de minutos. "Esto es mejor que en las películas", debió haber pensado.

Y parece que no soy el único que anda en esa frecuencia. Estimo, más bien, que casi todo el mundo en este país (y no sólo los asaltantes de joyerías) están jugando a las películas en los últimos días.

Y no lo digo sólo porque acaba de terminar el Festival de Cine de Santiago y estamos a punto de iniciar el Festival de Cine de Valdivia. Sino por cómo todo esto parece haber contagiado del espíritu del séptimo arte a muchos de nuestros dirigentes, autoridades y personajes públicos.

Díganme que no es de película el tema de las mafias rusas que han llegado incluso hasta nuestro modesto fútbol chileno ofreciendo sobornos para arreglar partidos. Perdón, pero no me cabe en la cabeza que a alguien, siquiera para robar, le interese el campeonato nacional.

Se debe tratar, obviamente, de un documental o un cortometraje. Acaso del Discovery Channel. Claro, hay un personaje con el nombre perfecto para este tipo de filmes ("Frank") y con un apellido que invoca siglos de tradición narrativa ("Lobos").

¿Cómo se llama la película? "Frank y la mafia rusa: el día en que los lobos feroces se adueñaron del fútbol".

He visto también esta semana a Francisco de la Maza en su lucha contra los travestis de Las Condes. Sin ningún "Secreto en la montaña", quiere terminar con la prostitución en el barrio El Golf. Cree que lo logrará cerrando algunas calles en las noches ("Buenas noches y buena suerte"), pero lo más probable es que el pequeño barrio rojo sólo se desplace unas cuadras. O sea, si De la Maza quiere que en Las Condes haya sólo "Sexo con amor", con este tipo de medidas no lo logrará y además de barrio rojo terminará con "Promedio Rojo" .

Pero el protagonista de la semana es, sin lugar a dudas, Camilo Escalona, en su papel de "Blade, el cazador de vampiros", con esto de salir a perseguir a los "chupasangres" que, desde su punto de vista son los empresarios que no respetan las leyes laborales.

(Y pensar que con esa misma boquita se alimenta, je, je, como diría mi tía Juana. En fin. Lo dijo y qué.)

Desde luego le cayeron encima de todos lados. Hasta lo compararon con Altamirano y todos los insensatos del tiempo de la UP.

Mala cosa que a quien se supone el consejero más importante de la Presidenta lo acusen de estar desestabilizando su gobierno con intervenciones incendiarias.

Yo no entiendo a Camilo. Primero, llamó a todos quienes quieren ser candidatos presidenciales a dar vuelta las cartas y presentarse en sociedad sin pudores. Es decir, inició la carrera a La Moneda cuando su amiga Michelle todavía no ha terminado de desempacar en palacio. Raro.

Después, insiste con que la idea de hacer un plebiscito para cambiar el sistema binominal es buena cuando la propia Bachelet ya se había arrepentido de haberlo dicho.

Y ahora esto de tratar a los empresarios de "chupasangres".

¿Por qué le haces esto a Michelle, Camilo?

Es como si hubieses agarrado una camioneta y las hubieras emprendido contra el palacio presidencial.

¿Saben qué más? Creo que es otro el papel que está representando Escalona en estos días... Como que se parece a este actor... ¿cómo se llama? Boris Quercia, en el papel que hace en la última película que anda promoviendo ahora... ¿cómo se llama...?

Bueh, ya me acordaré.

18.8.06

¿JUGAMOS A SQP?


Hace unos días recibí el mail más extraño de los últimos meses. O años.

En él, Daniel proponía la idea más descabellada que alguien pudiese imaginar en estos lluviosos y mediáticos días.

La idea, simple, oscura y extraña, era juntarse después del trabajo a jugar...

Diablos... Hasta me cuesta decirlo...

A jugar a "SQP".

No escrúpulos, ni cacho, ni brisca, ni menos ajedrez. Tampoco trivium, bachillerato o, por último, a la payaya. No. A jugar a "SQP".

¿Cómo? Así; así no más.

Seguro de su iniciativa, Daniel está convencido de que al menos ocho amigos lo pueden secundar en la bizarra misión de juntarse en algún bar para repetir, al fragor de unas copas, la misma dinámica que se da en el programa. Tato Penna, el nickname de mi amigo en estos avatares, proponía que cada uno de los contertulios asumiera la personalidad de algunos de los panelistas estables, excluyendo a Italo.Tal como ustedes, en un principio pensé que mi amigo desvarió, enloqueció. ¿Cómo alguien puede juntarse a jugar a "SQP"? Sin embargo, la sola lista de nombres de pubs en los que reunirse ya era suficientemente atractiva.

Zampándose al menos una chelita, un vinito, un pisco sour o una piscola, Daniel proponía para su felipeavellesca iniciativa lugares como el Bar 14 del cine Tobalaba; el Mambo de Las Condes; o, por último, el pub Soccer de Bellavista que por último tiene karaoke. De más está decir que no conozco ninguno de los bares de la lista. Y, ciertamente, eso fue lo primero que me abrió el apetito. O más bien la garganta.

Lo otro fue enterarme, en el mismo mail, que un cupo ya estaba copado, pues, mientras yo meditaba en esto de cómo alguien puede tener semejante ocurrencia, otro amigo ya había inscrito su nombre. Y sólo quedaban siete cupos. El espacio comenzaba a achicarse.

¿Primera regla del juego? Sólo se aceptan ocho competidores. De lo contrario, cito a Daniel: "No funciona el simulacro". Y, claro, mi amigo llamaba, con algo de urgencia, a que ojalá cuatro chicas se entusiasmaran para interpretar los que son probablemente los papeles más difíciles y excéntricos: Pamela, Pamela Jota, esa chica que no tengo idea cómo se llama, pero por Dios que habla.

La anécdota es sólo eso: una anécdota. Supongo, sin embargo, que los símbolos hay que tomarlos como lo que son: símbolos. Humeantes indicios, vagos, borrosos, poco precisos, generalmente diluidos como cualquier pintura rupestre que finalmente nos terminan mostrando, cielos, así no más es, en qué mundo estamos viviendo.

Hagan ustedes el mismo ejercicio. Se juntan con un lote de amigos. Deciden jugar a algo. ¿Qué hacen?

¿Jugar a la mímica? Fome. ¿Al ludo, a las damas? ¿Al pillarse? Imposible.

Probemos con otros programas. ¿"Chile elige"? Puede ser. Es más: ¡es una estupenda idea! Pero van a necesitar estar muy bien informados. Esa onda. O al menos un ascensor que los saque de ahí. Broma.

¿Qué más? A "Pasiones". Mmm. Nada hay más aburrido que escuchar cuentos de quiebres y separaciones cuando lo único que quieres es juntarte y sentir que todos te quieren. Y tú los quieres a todos.

¿A "La ley de la selva? Muy animal. ¿A "Alfombra Roja"? Sólo juegan dos.

¡A "Vértigo"! ¿Cómo haces para que finalmente alguien pueda ganar? ¿Llamando a otros amigos para que manden sus SMS?

No me vengan con cuentos. Algo está pasando. Antes la onda era ser opinólogo. Hoy el cuento es ser panelista, que no es otra cosa que tomar un fusil y matarlos a todos. Está de moda. Es divertido. Se lleva. Un opinólogo da lo mismo donde esté, siempre será un opinólogo. Y sus argumentos no tendrán más vida que lo que duren en el eco de la pared. Sienten, en cambio, al mismo opinólogo que todos llevamos dentro frente a una mesa. Con más gente. Y entonces algo, al menos gracioso, va a comenzar a pasar.

Es el regreso al debate. Así o así todos vemos "Tertulia". Porque eso es lo otro. Jugar a "Tertulia".

Pero, entre cuento y cuento, años nos hemos pasado en eso. Lo otro, como insiste Daniel, es jugar a "SQP".

¿Muy fome?

Bueno: era una idea. Una idea de mi ingenioso amigo Daniel.

11.8.06

CORTANDO SUEÑOS



Tal como en la canción,llega Yasuri Yamileth,que saca la gillette, te deja una yé... y corta cabezas, ganas y, muchas veces, sueños.

En un tiempo más esto va a estar lleno de animitas virtuales. A la orilla del camino, esperando nada, mudos testigos de algo que pasó. Varios de los blogs que leia ya no existen, algunos se despidieron, otros bajaron la cortina y quemaron la casa.

Son hartos los que se han ido, y por varias razones, la mayoría ha dicho que prefiere cerrar porque les afectaron algunos comentarios, la sobreexposición, algunas malas intenciones, algunas malas vibras.

Lo único que les puedo decir es que sigan. Tienen que seguir eso que aman. Y si hay sueños, hay ganas. Y si hay ganas, hay vida.

Tú, sigue con tu blog.Sólo eso.Sigue.

Llevo más de un año y medio blogueando, me han dicho de todo, bueno y malo.

Adivinen qué es lo que me resbala. Y sigo escribiendo lo que quiero, cuando quiero y como quiero. No tengo vergüenza de pensar, ni menos de sentir. Y como he dicho un par de veces, no tengo tiempo para mala onda.

Te lo digo en Primera Persona Singular.

4.8.06

SIN PIEDAD




La otra vez dieron un completo informe por televisión de la estafa de los quesitos mágicos.

El golpe periodístico no fue revelar el procedimiento a través del cual embaucaban incautos, haciéndoles pagar doscientos cincuenta mil pesos por cada sobre de polvitos que luego se exportarían a Francia en forma de sopaipillas para hacer cosméticos, cuestión que ya sabíamos, sino haber encontrado muy campante en su departamento de París a la gorda francesa que los metió a todos en este negocio cazabobos.

Madame Gil estuvo alguna vez avivando la cueca en Coltauco, incitando a la gente a invertir en los quesitos, tomándose fotos con medio mundo. Era tan carismática la señora a ojos del pueblo, que incluso le cantaron esa vez qué bonita va, a vender quesitos frescos a la ciudad.No sabían con qué chichita se estaban curando.

A la voz de plata fácil, estos nuevos inversionistas, muchos de los cuales no tienen ni dónde caerse muertos, pidieron préstamos o echaron mano a las vacas del campo o a la jubilación para participar de la fiesta. Hasta el alcalde de Peumo puso plata, lo que incitó a otros vecinos a moverse rápido porque el negocio parecia redondo. Ahora que están caídos, ahora que se sabe que les metieron el dedo en la boca, ahora que la francesa se pasea en un Jaguar por París y los dos ejecutivos de la empresa Fermex están presos, asoma a lo largo y ancho del territorio el humor nacional socarrón y despiadado. Por giles les pasó, es lo menos que se escucha. Por ambiciosos.

El embrujo del negocio fácil no es asunto de chilenidad, en todo caso. En el norte de Perú, Madame Gil montó el mismo tinglado hace un par de años, los primeros afortunados alcanzaron a cobrar y a reinvertir (si ya ganaste diez, quieres ganar cien) y pronto la estafa reventó: el gerente de la empresa peruana hoy está preso y las víctimas que cayeron todavía no ven un sol de vuelta. Allá en vez de quesitos se llamaban honguitos.

Los sitios de internet donde se están organizando los estafados han sido asaltados por compatriotas que no escatiman la burla. Un anónimo cibernauta puso en venta una crema en base a algas marinas que en diez días te hace ver diez años más joven: "Sólo deben aplicarla una vez al día y por cada diez años más joven que te veas te premiamos con un bono de quinientos mil pesos. ¿Qué tal?". No hay piedad con las víctimas. Hasta ellos mismos se ríen de su propia desgracia.

En Coltauco vieron por televisión el reportaje de la gorda en París y dijeron que la película El rey de los huevones tendría que estrenarse en su pueblo, donde hay la mayor tasa porcentual de embaucados de todo el país.El humor corrosivo está en los genes. Cualquier defecto físico ya en el colegio es siempre motivo de burlas y sobrenombres. Un par de cursos más arriba que el mío había un estudiante que tenía una oreja más chica que la otra. Le decían "El Taza". A una profesora de mis hermanos mayores, con un bigote más frondoso que lo normal, la llamaban a escondidas "La Chancha", y no faltó el chistosito que una vez le dejó en el escritorio una prestobarba de regalo.

Cuando alguien se cae en la calle, lo primero que hacemos es reírnos, independientemente de cómo termine el caído. El otro día venía en un taxi, y el chofer inventó una ruta para sortear un enorme taco. Lo logró, y al ver que había dejado atrás a una inmensa fila de autos que seguro tendrían que esperar allí mucho rato sin moverse, lanzó una carcajada destemplada que me impresionó. El hombre parecía disfrutar la imagen de aquellos sujetos que permanecían estáticos, sin avanzar, en medio del taco.

El mejor ejemplo de humor nacional despiadado lo leí una vez en Norte Grande, de Andrés Sabella. Allí se cuenta la historia de "El Borrado", un obrero de la salitrera María Elena muy poco querido por sus pares que un día se cayó en las chancadoras y se esfumó: no quedó nada de él. De ahí su sobrenombre: "El Borrado". El día del accidente, el gringo a cargo de las operaciones, míster Bark, supo que el trabajador se había caído y de inmediato calculó que no había vuelta: "Ni las suelas de los zapatos pudimos encontrar. Las chancadoras lo habían reducido a una simple aleación. Decepcionado, iba yo de vuelta a reiniciar la faena cuando un compañero de 'El Borrado' me zambulló en la realidad:

¿Se da cuenta, míster Bark? ¡El viajecito a Estados Unidos que se va a pegar el huevón!".

21.7.06

¡CONSTANTINO MERECE SER MILLONARIO!



¿No lo conocía? Pues ya era hora: la hora de Constantino, el último en subirse al freakeado tren que, semana a semana, recorre las resecas sábanas de Faranduland.

¿Quién es Constantino?

Bueno... Constantino es... Es...

¿Quién es Constantino?

Mmm. Vamos por parte. Corrían los años noventa y en "Panoramix" - el programa de CHV que catapultó a la fama a Sergio Lagos- los mejores esfuerzos se concentran en hacer la peor TV. Y vaya que lo lograron. Todo ahí era absurdo, extraño, raro. Y a veces también chistoso. Sin embargo, el dinero escasea. Y conseguir talento no es tarea fácil. La cosa es que un buen día, tras un redondo almuerzo, caminaban por Inés Matte Urrejola Cristián Inostroza y Víctor Aguirre, productor y director, respectivamente.-

"¡¿Qué diablos es eso?!2, preguntó Aguirre, el Ed Wood chileno.-

"Es...", balbuceó Inostroza.Pero, antes de que cualquiera de los dos pudiera decir algo, Constantino, el mayor freak en la historia de la televisión chilena, se les queda mirando. Y nadie se atreve a decir nada.

¿Estrella? ¿Dije estrella? Bah: espérense.

La historia recién comienza.Aguirre, el director genio, sigue su camino. Pero de pronto se devuelve y pregunta: "perdone, amigo, ¿usted a qué se dedica?"

"Vengo a 'Cuánto vale el show"', dice Constantino. "Yo hago ruidos". "

¿Y no podrá hacer uno aquí?"

"Lo siento, debo cuidar mi garganta", tras lo cual deja su número de teléfono.

Días después, Constantino recibiría un llamado de Chilevisión. Para entonces Jorge Constantino era el hijo de un humilde micrero jubilado de Renca, según él un bombero. Las pinzas. Su verdadera gracia, aparte de la fealdad que lo mantenía virgen bien entrados los treinta, era el irreprimible deseo de ser famoso. Eso más una estúpida rutina de horrendas imitaciones en la que figuraban helicópteros, vacas, gallinas y, cómo no, carros bomba.

Constantino deja su carnet en portería. Lo hacen pasar. No sabía entonces lo lejos que llegaría. En verdad nadie lo sabía.

"Me gusta, contrátenlo", dicen que dijo Sergio Lagos en cuanto lo vio.

Semana a semana, Constantino - nombre artístico Constantini- repite los mismos ruidos. Y en seis meses lo único que inventa es el sonido de una tetera. Pese a eso se transforma en una persona querida; tanto que sus compañeros de trabajo, cansados de su mal olor, le compran un calefont. Sin embargo, en el canal no estaban contentos con su limítrofe estupidez. Y deciden despedirlo para subir el nivel. Constantino ha caído en el vacío. Y, tal como Cristo, desaparece. Aunque no tanto porque, de tanto en tanto, es motivo de mofa en cuanto programa existe. Primero en "Morandé con Compañía". Luego aquí. Después allá. Constantino se ha convertido en el gran freak de la televisión. Y, finalmente, comienza a hacer rutinas de no-humor en "REC". Y en eso estaba hasta que Leo Caprile decide defenderlo en el primer capítulo de "¿Quién merece ser millonario?" Y, claro, ustedes ya estarán imaginando el fin. Leo gana. ¡Y le otorga a Constantino doce millones de pesos!

¡Doce millones! Eso más el corazón de Don Francis, quien estaría interesado en llevarlo a Miami para operarle los ojos. Y, quién sabe, insertarlo en la televisión internacional.

¿Qué puedo decir?


Constantini es un símbolo. Una irrealidad. Un golem. Constantini tiene el CI de Benni, la papada de Emeterio, los cachetes de Ballero, el pelo de Avello, el humor de Cruz Johnson, la oligofrenia del Turrón y el Flaco: tiene lo peor de todos. Claro que, sumando y restando, es el mejor. Al menos es el más puro.

Constatini es talento cero; 100% televisión. Tal vez por eso ganó por knock out. Él, el peor de todos, el mejor.

14.7.06

DOBLE VIDA



Entre los recortes de prensa que guardo de los últimos meses, figuran algunas noticias sobre el caso del descuartizado.

Prácticamente todas las informaciones apuntan en la misma dirección:

el heladero Martínez mató a Hans Pozo. O por lo menos lo mandó a matar. Y cuando iba a ser descubierto por la policía, prefirió pegarse un balazo antes que enfrentar las consecuencias de su crimen. Eso se dijo.

¿Se acuerdan de Hans Pozo, el descuartizado?

Fue tema nacional de conversación a lo menos un par de semanas. Entre que empezaron a aparecer los restos de Pozo dispersos en la zona sur de Santiago y el suicidio del heladero Martínez, pasaron doce días.Todos jugábamos a ser detectives.

¿Quién lo mató? ¿Por qué lo hizo? ¿Cómo se explica la sangre de Pozo en la heladería de Martínez, ubicada en el paradero 30 de Santa Rosa, y en su furgón? ¿Es verdad que Martínez dejó una carta de veinte carillas? ¿Llevaba doble vida el heladero Martínez? ¿Está comprobado que este esposo y padre de familia, pequeño empresario, jefe de inspectores de la Municipalidad de La Pintana, mantenía en forma secreta relaciones homosexuales pagadas con muchachos de la calle? ¿Estaba siendo extorsionado Martínez? ¿Pozo le cobraba dinero a Martínez, cada vez más dinero, para no contar aquellas verdades que lo incomodaban en sociedad?

El recurso de la extorsión en un mundo de apariencias es antiguo, si es que ésta fue la razón por la cual Martínez mató o mandó a matar a Hans Pozo.

Cuando una amiga me sugirió la eventual doble vida del heladero Martínez (una vida convencional, y la otra inconfesable a tal punto que acaba convirtiéndolo en asesino), pensé en la mejor historia de doble vida que leí alguna vez. La escribió el francés Emmanuel Carrere en su libro El adversario, y de esta historia ya se han hecho tres películas en Europa.

El adversario cuenta la vida de Jean-Claude Romand, un francés cuarentón casado, con dos hijos pequeños, que iba por la vida presumiendo ser médico de la Organización Mundial de la Salud y que quedó al descubierto en enero de 1993, cuando después de matar a sus padres, a su esposa, a sus dos hijos y hasta a su perro se toma un montón de pastillas somníferas con la idea de suicidarse. El plan sólo fracasa en la última parte: Romand sobrevive al intento de suicidio, y finalmente en el hospital y después en un largo juicio confiesa sus crímenes cuando el puzzle empieza a armarse y se hace evidente que la biografía que Romand se ha inventado frente a su familia y entre sus amigos no es más que una farsa.

Jean-Claude Romand decía que era médico, pero sus estudios de medicina los había interrumpido en el segundo año de universidad.

Romand aseguraba trabajar en la OMS, con sede en Ginebra, distante treinta o cuarenta kilómetros del pequeño pueblo francés donde vivía, Gex, y donde en una casa vecina también vivían sus padres. Lo que Romand hacía diariamente era irse a vagar en su auto lejos de Gex, y a veces quedarse horas aparcado en estacionamientos gratuitos dejando que transcurriera la jornada laboral. Incluso, a veces simulaba ir a congresos y conferencias para así permanecer varios días fuera de casa. En esos casos solía ocultarse en sex shops y casas de masaje de Ginebra.

Su doble vida la mantuvo casi intacta durante más de quince años, y lo más sorprendente es que nadie sospechó de él. Todo parecía natural.

Estas historias de doble vida parecen de ficción, pero son la vida real. Me ha tocado escuchar casos bien chilenos de padres de familia supuestamente ejemplares que cuando mueren gatillan el inevitable encuentro entre su familia titular y una familia que ha permanecido oculta, y que ahora llega a reclamar lo suyo o al menos a decir nosotros también existimos y también tenemos derecho a llorarlo.

Los casos más complejos suelen ser aquellos en los cuales hay herencias importantes: el móvil del dinero.
Romand vivía de los intereses generados por platas secretas que él ofrecía administrar en bancos suizos a distintas personas que le confiaban ahorros de toda una vida. Justamente la posibilidad de que su historia fuese descubierta por unos dineros que no tenía cómo devolver gatillan su decisión final, la locura extrema: matar a su entorno más cercano y matarse él también para no enfrentar la verdad de su biografía.

9.6.06

¿QUIEN LE TEME A OSCAR SIERRA?


Los misterios urbanos, en vez de ir descifrándose, resultan cada vez más prolíferos e interesantes.

El carácter mitad-verdad mitad-imposible que envuelve a cada uno de ellos siempre vuelve a ser ensalzado, sobretodo en carretes de larga conversación o simplemente, cuando el tema se acaba y se recurre a aquello sobre lo cual nadie quiere conversar... quizás por aburrimiento o por evitar sembrar algún tipo de pánico colectivo.

A pesar de que muchas de estas interrogantes son planteadas a causa de lo sucedido en las superficies callejeras, he descubierto que es muy erróneo pensar de que estando metros bajo tierra se está más seguro de las vacilaciones provocadas por el infinito fenómeno del boca-en-boca. Incluso todo lo contrario.

Estar en el Metro o en uno que otro refugio subterráneo puede invocar la acción del instinto suicida y, de paso, provocar fobias inmunes a los fármacos de alto calibre.Es justamente la premisa anterior la que me ha mantenido sin sueño y con una curiosidad visceral por desentrañar un enigma inquietante y que registra sus orígenes precisamente en el sistema de transporte público infraterrestre.

Hasta el momento, el Metro era para mí un lugar de cachondeo, estudio, descanso, musicalización y agresión a desconocidos con actitud de dame-el-asiento-porque-soy-mayor. Descubrir la faceta misteriosa/seudo-esotérica de este lugar fue algo totalmente nuevo y descolocador.

Todo sucedió en una mañana de tediosa rutina. Gimnasia bancaria, saldando cuentas y caminando al ritmo de una ciudad que se resiste a demostrar afabilidad. Ya quedando liberado de los quehaceres, el Jorge Eduardo observador/atento/crítico se activó.

Bastó que terminara de bajar la escalera hacia el andén de la estación Tobalaba para que de repente una voz del altoparlante gritara en un tono sonso y pausado "Oscar Sierra... Ossscar Sieeerra".

De inmediato pensé en algún boletero que ocupó más tiempo del debido en el W.C., pero la chispa del misterio hizo llamas cuando al bajar en Escuela Militar, escucho el mismo llamado.

Al principio pensé que yo estaba formando parte de una sucia jugarreta televisiva, pero días más tarde (y habiendo callado este extraño hecho), alguien me comenta que ha escuchado el llamado de Oscar Sierra a lo largo de la línea 5.

Ok... estamos hablando de dos líneas distintas. Oscar Sierra debía significar algo.

Automáticamente pensé en que podría tratarse de un operativo de seguridad. Las iniciales O.S. calzaban perfectamente, y era una forma ingeniosa de agarrar a algún maleante escapadizo. Pero por otro lado, las consecuencias de la revolución neurofarmacológica podrían llevar a considerar la consigna como una Obstrucción de Suicidio.

No me extraña en lo absoluto que cada dos minutos un cristiano incomprendido intente pasarse a la dimensión desconocida mediante un clavado a los electrizados rieles.

Sea como sea, hay un código allá afuera (más bien allá abajo), que busca ser descifrado.

Nadie sabe por qué el nombre y por qué la frecuencia de invocación, pero sin duda, espero recibir noticias de Oscar Sierra en alguna eventualidad.

Aunque fuese en la misma vida de ultratumba.

NUMEROS COTIDIANOS




A la larga lista de tipos de números que conocemos, naturales, reales, cardinales, pares, impares, primos, etc, habrá que incorporar los números cotidianos, aquellos que nos acompañan todos los días y que sirven para que nos atiendan en orden.

Usted saca un numerito y espera, en lo posible con paciencia, su turno.

Se hallan en varias partes: carnicerías, fiambrerías, “malls” y, ahora, también en las farmacias, en especial en los días en que hay rebajas en los medicamentos.

Hace poco, pasé a una farmacia y me tocó uno de esos días. Estaba llena. Saqué un número. A mi lado, un caballero delgado me pregunta: ¿Qué número le tocó?

El 71, le respondo.

¡Ah!, exclama, tiene para rato. Recién van en el 32

Y a usted, ¿cuál le tocó?

Me dice que el 56, pero que va a esperar. Y agrega:

¡Por Dios que hay farmacias en este país!, ¿no? Es una paradoja. Uno no sabe si este país se enferma mucho o, con tanta farmacia, hay más gente sana…

Le digo que aprovecharé el tiempo para hacer otras cosas.

Salí. Volví rato después, justo cuando el mismo caballero salía.

¡Qué bueno que ya lo atendieron!. le digo.

No,me dice, nada que ver. Esto de que se demoren en atenderlo a uno tiene sus ventajas. Fíjese que cuando iban en el 47, me mejoré...

2.6.06

LA EDUCACION SENTIMENTAL


Basta escuchar a los dirigentes estudiantiles para saber que la educación está en crisis. Y qué crisis: neologismos, barbaries idiomáticas, amén de uno que otro guiño disléxico, dan cuenta de la rudimentaria oratoria de estos bravos pingüinos que exigen, en su proto-lenguaje, igualdad de oportunidades; educación para todos.

Bien dicho porque, al parecer, bastó que surgiera una comunicación mucho más simple (y directa) para que nos empezáramos a entender.

Es verdad, más allá del conflicto, tomas, protestas y manifestaciones han terminado por echar abajo el acartonamiento mediático. Y, aunque las más de las veces no se entienda ni cresta lo que estos actores secundarios quieren decir (me refiero al día a día, no al discurso de fondo) lo cierto es que todo es tan básico que definitivamente no sirve la lógica alambicada y retorcida que suele acompañar el resumen y análisis de la prensa chilena. Es cosa de ver.

Desde que explotó la crisis, hasta Paulsen habla más simple. Tanto que ahora, con una velocidad que sorprende, se le entiende todo. Y lo dice sólo una vez. Gracias, Fernando.

Cuento aparte es el caso de Iván Núñez, quien, de ser el latero conductor, siempre a punto de quedarse dormido, pasó a ser el entusiasta protagonista de la transmisión con que "La Semana" puso el broche de oro a la cobertura mediática de la Guerra de los Pingüinos, registrando incluso una toma por dentro. Notable acierto que terminó dándole vida a un programa que parecía condenado a la medianía. A mi entender, todo obra y gracia del factor entusiasmo; el mismo que terminó animando las tardes de Matías del Río, quien desde su debut no había logrado subir la temperatura de "El Termómetro".

Claro que ahora sí. Vaya que sí.De un segundo a otro todos nos volvimos jóvenes. O al menos pro-jóvenes. Jóvenes impetuosos, revitalizados. Ahora todos entendemos, cachamos, solidarizamos. Incluido el flexible yogui Sergio Bitar, quien asegura que ahora sí que puede aportar. Aunque una cosa es cierta: no todos podrán hacerlo de la misma manera.

Yo tengo una teoría. Denme un minuto y se las explico. Es así: tic, tac, tic, tac.

A ver: en este gran embrollo hay al menos tres grupos en conflicto. Por un lado la Generación Perdida, que ya poco y nada podrá hacer; léase los Martín Zilic, los que creen estar ganando cuando están perdiendo. Y es por eso que la galucha los abuchea.

Lagos, el querido ex Presidente, se haga o no el cucho, es parte del elenco. Y, de hecho, aún nadie olvida que en un discurso de 21 de mayo hizo lo mismo que ahora hace Zilic; descharchetar públicamente a un pendex, tras considerar que sus demandas eran payasadas inoportunas.

Así o así, en el centro del conflicto está la Generación Pinochet-Boys. Los que en los 80 sí que supieron de paros y protestas, pero muy pronto también la política del consenso y del arreglín. Es la generación que se vendió (a la que pertenezco), la generación de Federicci (la del sinsentido), la generación que, finalmente, fracasó y ahora no entiende muy bien cómo es que en verdad no todo estaba perdido. Claro: se podía seguir peleando. Sólo faltaban las ganas. Y menos oportunismo.

Cierra el montaje la Generación P, la Generación Pendex, la Generación Pato Aylwin; los chicos que nacieron durante la transición. Son los chicos MP3, los príncipes de la piratería, los adictos al Ravotril, la generación de la Reforma que ya no soporta la cantinela del reformismo. Los mismos que, de tanto escuchar el cuento de que sí hay futuro, lo quieren ya. ¿Y quién se los podría negar?

Qué alivio. Aire nuevo ha entrado a la caja. Algo pasó. Algo no menor.

¿Qué vendrá después?

¿Los trabajadores se tomarán las industrias y habrá un movimiento para poner fin a la contaminación?

¿Los abuelos se tomarán los consultorios? Quién sabe.

Una cosa es cierta: en el espectáculo de las noticias, en el show del día a día, faltaba sinceridad para decir las cosas pan, pan, vino, vino.

Faltaba autenticidad, creer en algo, energética pubertad. Lo único que se necesita si es que se quiere crecer de verdad.



1.6.06

EL BLOG QUE ( NO ) QUERIA


Hay que hacer recuentos, dicen. Empecemos. A ver, desde que se me ocurrió crear esta cosa.

Sí, lo leí en El Mercurio. Lo reconozco. No fui un visionario y la palabra dio vueltas por mi cabeza antes de crear esta página y luego de haber escuchado mucho sobre sus bondades multitudinarias. Hoy no estoy muy convencido de eso. Da lo mismo.

Empecé preocupándome por mi otro yo, porque había creado un blog del cual perdí la contraseña.

Después me dediqué a ser absolutamente ecléctico en la temática. Defendí mi soledad, mi felicidad y mi fe.

Me creí columnista y hablé de Politica y Sociedad.

Me creí grabadora y me largué repitiendo cosas que la gente había dicho del festival.

Hablé tanto de television como de música que no tiene caso citarlo.

Hablé mucho de mí. De mi amiga insoportable, de mi amor por el Norte, de mi autorreferencia.

Copié miserablemente a Cortázar y a Huidobro. Intenté expresar mis sentimientos por la mujer que me acompaña.

Fui al Recital de Miranda y alucine con su show . Conté casi mil cuatrocientos autos. Entendí a los que se quejaban.

Voté y como viene sucediendo desde el plebiscito del ´88 perdi . Y terminé el año 2005 con un cuadro de frases dichas y escuchadas, hechas a fin de cuentas, y hablando de unos Ratoncitos muy simpáticos.

Cumplí años y afirmé muchas veces que hay cosas que simplemente no me interesan.

Dije que los blogs eran importantes y me arrepentí.

Dije que el mejor blog que había leído era el de Tierra de Nadie y desapareció.

Profesé mi amor a Cobreloa en CORAZON NARANJA y también escribi en PURO CUENTO .

Me confesé desilusionado de las masas, y de algunos amigos. Me confesé desilusionado del nuevo disco de Los Bunkers y ahora me gusta.

Trecientos veinte posts y no se cuantos comentarios.

Este blog está de aniversario hoy.

Que no me vengan después con que este año no hice nada, ¿ya?

Pasar un tiempito frente al computador no hace tan mal tampoco, buenas tardes.